Cuando nuestro cliente firmó aquel documento, no sintió que estuviera haciendo nada grave.
Era una mañana cualquiera, en su trabajo de siempre, con prisas y correos pendientes. El responsable de la empresa le pidió que firmara “unos papeles” relacionados con una gestión antigua.
—Es solo para cerrar un tema pendiente —le dijeron.
Luis confió. Firmó. Y siguió con su día.
Dos años después, recibió una carta certificada.
No era del banco.
No era de Hacienda.
Era del Juzgado de Instrucción.
La carta hablaba de delito de falsedad documental.
Luis pensó que se trataba de un error.
Un malentendido.
Una confusión administrativa.
Pero no lo era.
El documento que firmó había sido utilizado en un procedimiento judicial. Y esa firma, que él no leyó con detenimiento, lo colocaba ahora en una posición que jamás imaginó: investigado en un procedimiento penal.
Nunca había tenido antecedentes.
Nunca había estado imputado.
Nunca había pensado que “firmar sin leer” pudiera tener consecuencias penales.
Cuando acudió al despacho, estaba más enfadado consigo mismo que con nadie.
—Si lo llego a saber, no firmo —repitió varias veces.
Pero el Derecho Penal no funciona con lo que uno habría hecho “de saberlo”. Funciona con documentos, fechas, firmas y responsabilidades.
El problema no era solo lo que el documento decía, sino el uso que se había hecho de él. Y el hecho de que Luis figurara como firmante lo convertía automáticamente en parte del problema.
Cuando la confianza se vuelve un riesgo
En penal, la buena fe no siempre protege.
Y la confianza mal entendida puede salir cara.
Muchas personas creen que los delitos solo se cometen con intención. Pero hay situaciones en las que la imprudencia, la dejadez o la falta de información colocan a alguien en el centro de un procedimiento penal sin haberlo buscado.
Firmar sin leer.
Declarar sin asesoramiento.
Pensar que “no pasa nada”.
Hasta que pasa.
En Compliance & Personal Abogados vemos con frecuencia procedimientos penales que no nacen de una mala intención, sino de una decisión mal tomada en el momento equivocado.
Por eso insistimos tanto en algo básico:
en penal, antes de firmar, hablar o declarar, hay que informarse.
Porque una firma puede parecer un trámite.
Y acabar siendo una prueba.
Si te han pedido firmar algo que no entiendes, si has recibido una citación o si dudas sobre tu responsabilidad en un procedimiento, consúltanos.
En Derecho Penal, la prevención empieza mucho antes del juzgado.
